La creación del Hombre
Y es así que cuando los mundos han sido creados en sus eternas edades un momento magno tiene lugar y cuyo acontecimiento es cuando Dios decide verse a sí mismo reflejado que entonces dice “hagámos al Hombre a nuestra imagen y semejanza, a la imagen del Dios el Absoluto lo creó, y dotole de la dualidad masculina y femenina en ese manifestar para que las cualidades divinas tuvieran lugar a ser expresadas y vivas”.
La Creación del Hombre es a través del mismo Hombre, en la Humanidad evolucionante y en ascenso hacia los mundos superiores, en su Alma está la chispa origen del Absoluto y el germen del Dios Creador, cuya finalidad es florecer en los ámbitos inferiores para así elevarse a los ámbitos superiores en un aprendizaje y viaje por los diferentes mundos de la Creación.
“Sed perfectos como vuestro Padre es perfecto en los cielos” es la frase de impulso de ascensión hacia un despertar de la Conciencia del Alma Divina que ha sido sembrada en el Hombre. El propósito del Hombre será lograr convertirse en un creador en semejanza de su originador, desarrollando sus más grandes potenciales y facultades hasta lograr la Perfección.
El Hombre evoluciona en el mundo de la materia densa para así de esa manera comprender la Dualidad y lograr trascenderla, una vez hecho ésto logra vincularse con lo supremo, despertar la chispa divina que yace en él y lograr adentrarse en su templo para reencontrar a la Divinidad. El Hombre deberá ascender a un aprendizaje superior y transformarse en un Hijo de Dios, cumpliendo su Gran Plan.
Cuando el Hombre logre ascender una escala mayor será semejante a una Resurrección, un Nacimiento al mundo del Espíritu para así de ésa manera continuar su viaje en los mundos de la Creación. Nunca terminará el viaje de los hijos de Dios hasta que finalmente hayan sido elevados y fusionados con el Absoluto en la Noche Eterna del Universo.
El Hombre por lo pronto continuará en su viaje de desarrollo y aprendizaje en la Tierra, elevandose en las razas venideras y los grandes ciclos cósmicos por venir, hasta alcanzar la Perfección Divina, y es a través de la Ciencia del Espíritu que así logrará enaltecer su condición y despertar sus potenciales.
