El poderoso es aquel que lucha con esfuerzo arduo para alcanzar sus sueños. No lo vence el miedo ni la pereza, no cae en la indolencia, sino que le hierve la sangre de pasión por su causa.
Júpiter mira al hombre que tiene sueños en su cabeza y lo ayuda, le da los medios necesarios para que llegue a sus metas. Júpiter no desampara al que tiene sueños; mueve todos los asuntos para que su hijo tenga lo que quiere.
Aquel que tiene sueños e ideales por realizar es hijo de Júpiter; él lo acoge como un triunfador, lo vuelve invencible.
Saturno observa al que se esfuerza, al disciplinado, al trabajador, lo acoge y le confiere poder. Le da poder material, después de largo y arduo trabajo lo recompensa y cristaliza sus sueños. Saturno castiga al perezoso; al indolente lo vuelve esclavo de su destino y lo empobrece. Mejor cambiar y entregarse a una causa para que Saturno dé fortaleza.
Aquel que trabaja arduamente para llegar a sus sueños es favorecido por Saturno; él le dará fuerza, le hará poderoso.
Neptuno ilumina los sueños del que tiene capacidad de idealizar, castiga al perezoso y lo confunde, lo envicia, lo empobrece y lo vuelve un mendigo. Mejor es aprender a creer en los sueños e ir tras ellos.
Urano da ingenio y originalidad al que tiene planes y proyectos. Protege al progresista, al que busca mejorar.
Lo que no te mata te hace más fuerte dice Plutón, él enseña a renacer de entre las cenizas, a transformarse, él convierte al poderoso en dueño de su destino. Mientras que Marte enseña el valor, favorece al valiente, le da escudo y espada para luchar en la vida.
El Sol orienta al que ama sus sueños y va tras ellos, ayuda y protege al que tiene paz mental y busca crear su destino, lo hace creador de su destino.
La Luna apoya al que cuida su vida y sus metas, le da bienestar. Venus protege al amante de la sociedad, al que aprecia sus sueños y les tiene placer. Mientras Mercurio confiere sagacidad e inteligencia al que planea sus caminos para lograr sus sueños.
Todos protegen al que busca sus sueños y visiones, le confieren sus respectivas sabidurías y fuerzas protectoras. Castigan al que tiene miedo, al perezoso, al indolente. Sin embargo favorecen al que tiene fe y sueños en su vida.
Todas las fuerzas del Universo trabajarán para aquel que tiene un sueño que quiere alcanzar. Todas las fuerzas cósmicas trabajarán junto con el que tiene sueños y serán todos juntos creadores de un sueño.
El Universo es creación, y el que tiene sueños participa en crear una parte de ese Universo, busca crear un sueño que se hará real y se convertirá en una creación.
